Normas de preparación para la universidad y el trabajo
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Términos claves
Las normas establecen lo que los estudiantes deben saber y lo que deben ser capaces de hacer durante el aprendizaje del contenido académico.
Los currículos proporcionan a los maestros un esbozo de lo que debe enseñarse en las aulas.
Las evaluaciones determinan cuánto ha aprendido un estudiante y si se desempeña al nivel de competencia establecido por las normas académicas.

Los sistemas educativos son sólo tan fuertes como las expectativas que éstos tienen de sus estudiantes. A pesar de esto, durante mucho tiempo las escuelas de nuestro país no han fijado metas constantemente rigurosas para los estudiantes. Los estudiantes enfrentarán grandes expectativas en la universidad y en el mundo laboral. Alinear las normas escolares con esas altas expectativas es esencial para asegurar el éxito del estudiante, y para que las familias y las comunidades tengan una idea exacta sobre el progreso de los estudiantes. Es fundamental que juntos levantemos el listón para que a cada estudiante de nuestro país, independientemente de su situación socioeconómica, raza o ubicación geográfica, se le aplique altas normas de aprendizaje que garanticen a los estudiantes las habilidades necesarias para competir en la economía global de hoy basada en el conocimiento.

Qué son y no son las normas

Las normas representan lo que los estudiantes deben aprender, y son diferentes al currículo, que es qué y cómo enseñan los maestros. Las políticas federales instan a los estados a establecer altas normas, pero no interfieren con el currículo, que es una cuestión estatal y local.

La necesidad

Existe un creciente consenso de que los alumnos estadounidenses tienen que estar preparados para competir en un mercado laboral que exige más que habilidades básicas. Hoy en día, alrededor de un tercio de nuestros estudiantes requieren educación compensatoria cuando entran en la universidad, y la tasa de graduación universitaria no alcanza el nivel requerido por la fuerza laboral de nuestro país. Además, EE.UU.—una vez líder global en el índice de graduación universitaria—ahora ocupa el lugar 12º. Por lo tanto, los educadores, gobernantes, empresarios, y los padres han pedido reformas en la educación para ayudar a los estudiantes a triunfar en un mundo cada vez más conectado y complejo.

Una de las más poderosas estrategias para la reforma es asegurar que todos los estudiantes cumplan un alto nivel académico. En un entorno educativo de alta calidad, los maestros podrán concentrarse en las habilidades superiores que los estudiantes necesitan para pensar críticamente, resolver los problemas que encontrarán en sus trabajos, y tener éxito en el siglo 21. Con evaluaciones alineadas a las normas de alta calidad, los maestros podrán controlar mejor el progreso de sus alumnos y ajustar la enseñanza para asegurar que cada estudiante se esté preparando para la universitaria y el trabajo. Las normas y evaluaciones rigurosas también ayudarán a los padres y las comunidades a determinar en cuáles materias las escuelas necesitan mejorar y en cuáles tienen éxito. Aún más importante, las normas rigurosas ayudan a los estudiantes a preparar para las exigencias de la vida y el mundo laboral.

El plan

En los últimos años, los estados han tomado la delantera en el desarrollo y la adopción de normas rigurosas en el idioma inglés y la matemática para que los estudiantes estén preparados para la universidad y el trabajo al graduarse. Casi todos los estados han adoptado estas normas de preparación para la universidad y el trabajo. El gobierno federal apoya estos esfuerzos de los estados, en parte con la Flexibilidad ESEA, lo que ayuda a que las normas más altas sean implementadas para todos los estudiantes y a que los educadores reciban apoyo durante la transición a las nuevas normas. La Flexibilidad ESEA permite a los estados reemplazar las imposiciones más prescriptivas, inflexibles y gravosas de la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás (NCLB), con sistemas de rendición de cuentas elaborados por los estados. Todos los estados que han recibido la Flexibilidad ESEA han participado en uno de los siguientes esfuerzos para elevar las expectativas de rendimiento académico:

  • Han establecido normas más elevadas, en colaboración con las universidades públicas de cuatro años, que certifican que los estudiantes dominan las materias y conocimientos necesarios para los estudios universitarios, para evitar que tengan que tomar cursos de recuperación cuando se matriculen en las instituciones de educación superior, o
  • Han establecido normas comunes desarrolladas por un consorcio de estados, para que los estudiantes queden preparados para la universidad y el trabajo.

Además, las políticas federales alientan a los estados a establecer evaluaciones de alta calidad alineadas con las nuevas normas rigurosas.

Para apoyar este esfuerzo, el Departamento de Educación de EE.UU. ha proporcionado más de $350 millones a dos consorcios de estados para desarrollar evaluaciones de alta calidad que se ajusten a las nuevas normas. Cuarenta y cinco estados y el Distrito de Columbia se preparan para poner en práctica esas evaluaciones en el próximo año escolar.

Ya que los estados han tomado la iniciativa en el desarrollo de las normas y las evaluaciones de preparación para la universidad y el trabajo, la política federal también alienta a los estados a utilizar indicadores medibles del aprendizaje y el crecimiento de los estudiantes para informar el desarrollo y la evaluación de los educadores. Por ejemplo, con la Flexibilidad ESEA, los estados están elaborando sistemas que evaluarán a los directores y maestros según, en parte, la mejora de las calificaciones obtenidas por los estudiantes, además de medidas que pueden incluir la observación, la revisión por pares, los comentarios de los padres y los estudiantes, y el trabajo en el aula.

Las normas comunes básicas para los estados

Hasta la fecha, 45 estados y el Distrito de Columbia han optado por participar en la Iniciativa de Normas Comunes Básicas para los Estados. El gobierno federal no ha participado en la elaboración de estas normas, y son el resultado de una colaboración entre el Consejo de Jefes Escolares Estatales (CCSSO) y de la Asociación Nacional de Gobernadores (NGA). Puede obtener más información en el sitio web de las Normas Comunes Básicas para los Estados.

El apoyo federal a las normas de preparación para la universidad y el trabajo

Para obtener más información sobre cómo el Departamento de Educación de EE.UU. apoya las iniciativas de los estados que aseguran que todos los estudiantes cumplan con las altas normas de aprendizaje y rendimiento, por favor visite los siguientes sitios:

Mitos y realidades sobre las normas y políticas federales

En los últimos meses se han hecho ciertas declaraciones inexactas sobre las nuevas normas. Aquí presentamos algunos de esos mitos, y los corregimos con la verdad.

Mito

Realidad

MITO: Las Normas Comunes Básicas para los Estados son un currículo impuesto por el gobierno federal.

REALIDAD: Los estados son los que han elaborado, diseñado y establecido las normas por cuenta propia con el apoyo del Consejo de Jefes Escolares Estatales (CCSSO) y la Asociación Nacional de Gobernadores (NGA).

Las Normas Comunes Básicas para los Estados no son un currículo o plan de estudio. Las normas establecen conceptos claros que los estudiantes deben saber y entender, mientras que los planes y programas de estudio son los pasos y métodos que los maestros utilizan para que los estudiantes logren el dominio de las normas.

La ley federal requiere que todos los estados que reciben fondos del Título I tengan normas de alta calidad. La ley federal no requiere un conjunto específico de normas.

MITO: Los dos consorcios de estados que desarrollan las nuevas evaluaciones alineadas con las Normas Comunes Básicas para los Estados están obligados a proporcionar datos individuales sobre los estudiantes al gobierno federal.

REALIDAD: El Departamento nunca ha pedido, ni pedirá, información personal identificable (PII) a los consorcios, y tampoco tiene autoridad legal para crear o mantener bancos de datos con la información personal de los estudiantes. Como administradores de los fondos de los contribuyentes, el Departamento recopila datos básicos sobre el proyecto, tal como los resultados de investigaciones globales, pero no PII. Esto se hace para evaluar el progreso de los beneficiarios de subvenciones.

MITO: La Iniciativa de Normas Comunes Básicas para los Estados crea un banco de datos nacional que recogerá información personal detallada sobre los estudiantes, como nunca antes.

REALIDAD: El Departamento no recopila información de identificación personal en absoluto, excepto como se requiere para las tareas encomendadas por la ley, tales como la administración de los préstamos y becas para estudiantes y la investigación de las denuncias particulares.

El Departamento no tiene autoridad legal para crear un banco de datos nacional, ni sobre los estudiantes, y no tiene intención de crear un sistema de registros de estudiantes a nivel nacional.

MITO: El Departamento de Educación instituyó cambios a la Ley de Derechos Educativos y Privacidad de la Familia (FERPA) para abrir el camino a las Normas Comunes Básicas para los Estados.

REALIDAD: Las enmiendas de 2011 a las regulaciones de FERPA no obligan a los estados a adoptar las Normas Comunes Básicas para los Estados, ni tampoco a realizar ningún cambio a las normas. Las enmiendas no proporcionan mayor claridad u orientación a los estados o investigadores en la protección de la privacidad estudiantil.

MITO: Las Normas Comunes Básicas para los Estados, y una iniciativa de mapeo cerebral recientemente anunciada por el presidente Obama, se utilizan para recoger datos biométricos sobre los niños.

REALIDAD: La Iniciativa de Normas Comunes Básicas para los Estados no recopila ni requiere la recolección de datos biométricos. Las Normas Comunes no tienen relación con la Iniciativa BRAIN (Iniciativa para la Investigación del Cerebro Mediante la Neurotecnología), un esfuerzo científico recientemente propuesto para mapear el cerebro.

MITO: Los datos de los estudiantes ahora se pueden alojar "en la nube" y las entidades comerciales podrán explotar esos datos para comercializar productos a los estudiantes.

REALIDAD: Aunque algunas escuelas y distritos contratan con compañías que proporcionan servicios informáticos "en la nube", o sea, en servidores externos, los datos pertenecen a las escuelas y distritos, y tales arreglos no tienen conexión con el gobierno federal. Según FERPA, estos datos no se pueden compartir con un tercero (entidad comercial) o utilizarse para cualquier propósito sin el previo consentimiento de la escuela o el distrito para un propósito específico permitido por FERPA. Estos propósitos permitidos no incluyen la comercialización de productos o la venta directamente a los estudiantes.


 
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Last Modified: 11/19/2013