Comentarios preparados para la Secretaria Spellings en el Consejo Nacional de La Raza
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PARA LA DIVULGACIÓN
18 de julio de 2005
el orador se aparta con frecuencia del texto. Enlaces: Sonya Sánchez
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Gracias, Phyllis Gutiérrez Kenney. Quisiera dar las gracias a usted y a Mónica Lozano y a todos los demás miembros del consejo directivo por haberme invitado. Permítanme también agradecer a la Senadora Clinton y al Gobernador Acevedo Vila por acompañarnos aquí.

Es un honor contar con la presencia de Raúl Yzaguirre, quien es un gran líder y un verdadero visionario cuyo desempeño en el trabajo será difícil de igualar. Por suerte, creo que han encontrado en Janet Murguía a la persona más indicada para ser su reemplazo Janet entiende el sueño americano de manera muy especial. Sus padres llegaron a los Estados Unidos hace más de 50 años. Con poca formación académica y poco dinero, se asentaron en el estado de Kansas. Pero se esforzaron mucho y alentaron a Janet y a sus hermanos a soñar en grande e ir a la universidad.

No me puedo imaginar el orgullo que sentirían al ver el despacho de su hija en la Casa Blanca. Y ahora como presidenta del Consejo Nacional de La Raza, Janet está haciendo todo lo posible para asegurar que todos los norteamericanos cuenten con estas mismas oportunidades. La clave del sueño americano siempre ha sido la educación.

Por consiguiente, ustedes dieron su apoyo a Que Ningún Niño Se Quede Atrás. Nos han acompañado a lo largo del camino desde el comienzo, y valoro el compromiso de Janet de colaborar con nosotros en continuar implementando esta ley y extender sus principios a nuestras escuelas secundarias.

La Raza y sus afiliados se encuentran en la primera línea de combate luchando por ayudar a los niños y jóvenes. Nunca han rehuido los retos. Más bien, se han encargado de buscarlos. Bajo el liderazgo de Raúl, emprendieron el establecimiento de 50 escuelas charter para los niños que las necesitaban más, y no cabe la menor duda de que sobrepasaron esa meta. Resulta que la demanda de estas escuelas era tan alta que acabaron por construir una red de casi 100 escuelas.

Estoy enterada de la gran importancia que le dan a la educación. Como ya lo saben, uno de cada cinco estudiantes es de origen hispano, y debemos trabajar juntos para garantizar que todos estos niños y jóvenes sigan en la escuela y alcancen su máximo potencial. Me comprometo a ver que sea así para todos. Y sé que ustedes se comprometen también.

Hace cuatro años, todos nos miramos al espejo y decidimos responder a un llamado urgente y claro. Nos comprometimos a cerrar la brecha en el rendimiento y para el año 2014, dar a cada niño una educación de calidad. Esto significa todos los niños, sin importar su raza o nivel de ingreso económico. Y ¿saben qué? Ese compromiso valió la pena. Y tenemos los datos para comprobarlo.

El pasado jueves, conocimos los resultados de las tendencias a largo plazo en la Evaluación Nacional de Progreso Educativo (National Assessment of Educational Progress). El Informe sobre el Desempeño de las Escuelas, es decir, las llamadas notas de las escuelas de nuestro país ya llegaron, y son alentadores. Como se dice en Texas, "Good on us. Good on America." ¡Qué magnífico!

El informe muestra cómo les ha ido a los estudiantes en lectura y matemática a lo largo de las tres últimas décadas. Y mi hija menor dijo que los resultados resuelven una disputa de mucho tiempo atrás entre hijos y padres. Muestran que los estudiantes de hoy saben más de lo que sabían los estudiantes cuando nosotros crecíamos. Y nada me podría poner más contenta que eso.

Es una gran noticia porque no se trata de un examen cualquiera. El Informe Nacional sobre el Desempeño de las Escuelas es el gran estándar de las evaluaciones. Estos datos a largo plazo, junto con los datos del estado, son el rasero que usan los expertos para medir si estamos atendiendo bien a nuestros hijos o no. A mí me gusta decir "En Dios confiamos—que todos los demás traigan datos."

Y con estos datos, se ve que vamos bien encaminados: La brecha en el rendimiento se está cerrando, y Que Ningún Niño Se Quede Atrás está funcionando.

  • En el ámbito nacional, ¡los puntajes en lectura para los estudiantes de nueve años aumentaron más a lo largo de los últimos cinco años que en todos los años entre 1971 y 1999 en total! ¡Tan sólo los puntajes de los hispanos aumentaron en 12 puntos!

  • En matemática, la brecha entre estudiantes hispanos y blancos se estrechó de manera relevante. El rendimiento entre los estudiantes hispanos contribuyó a que los puntajes en matemática entre los estudiantes de nueve y trece años alcanzaran máximos históricos. De hecho, ¡el puntaje medio del estudiante hispano de nueve años aumentó en 17 puntos tan sólo a lo largo de los cinco últimos años!

Estos resultados no aparecieron de la nada. Son el fruto de un compromiso de hacer algo que jamás se había hecho anteriormente—un compromiso de dar a todos los niños sin excepción una educación de calidad. Son el fruto de muchas horas de arduo trabajo y determinación por parte de estudiantes, maestros, padres, y personas como ustedes, los presentes. Gracias.

Estuvimos comprometidos cuando nos embarcamos en cerrar la brecha en el rendimiento entre los estudiantes minoritarios y blancos. Y nos estamos haciendo responsables del cumplimiento de la tarea. Todo comenzó con la creencia del Presidente Bush que los niños se comprometerán al reto de las altas expectativas. Cuando se espera más, se consigue más. Legisladores de ambos partidos se unieron en torno a este mensaje y aprobaron la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás.

La ley dice que todos los estudiantes pueden y deben aprender a leer y hacer matemática al nivel correspondiente a su grado. Y dicha ley establece que los estados deben evaluar cada año a todos los estudiantes para garantizar que así sea. La ley también dice que nunca es demasiado temprano para comenzar a enseñar a un niño a leer. Nuestro programa Antes que Nada la Lectura Infantil (Early Reading First) está dando a las escuelas métodos científicamente comprobados para ayudar a los niños en la lectura. Me da gusto ver que están trabajando en el frente de la educación infantil también.

Me he comprometido a colaborar con ustedes y a hacer que esta ley funcione para todos los estudiantes—incluyendo los estudiantes que aprenden el inglés por primera vez. Muchos de ustedes han compartido conmigo inquietudes respecto a la búsqueda de mejores maneras de evaluar a estos estudiantes para asegurar que se mantengan al paso con los demás estudiantes en la escuela. Por lo tanto, estamos convocando a un grupo de trabajo, constituido por investigadores y educadores, para estudiar el tema. Kathleen Leos se encuentra aquí hoy. Ella es mi asesora principal sobre el aprendizaje del inglés, y va a solicitar sus aportes al respecto. Es necesario acertar con esto. La clave consiste en escuchar a personas como ustedes que se encuentran en las primeras líneas. Como bien sabemos, de nada sirve una ley, si no se implementa bien.

Necesitamos la ayuda de todos para ayudar a hacer que Que Ningún Niño Se Quede Atrás funcione—maestros, integrantes de la comunidad y familias. Como madre, bien sé que los padres necesitan sentirse bien acogidos en las escuelas.

Alrededor de enero, cuando fui nombrada por el Senado, mi hija menor, que solía sacar notas de A o B, recibió una D en ciencia. ¿Qué hice? Fui a visitar su escuela y me reuní con sus maestros. Quería abordar el problema frontalmente.

Después, mi hija me dijo: "No me gustó que estuvieras en mi escuela." Le dije, "Mejora tus notas, y ya no iré a tu escuela." Y ¿qué creen? Sacó una A en ciencia durante el siguiente período de notas.

Estoy consciente de que las familias hispanas desean participar también, pero a veces las barreras del idioma y culturales lo dificultan, sobre todo con todas las siglas educativas que se manejan por ahí como AYP, HQT, y SES. Para mucha gente, parece otro idioma. Necesitamos ayudar a las familias a que todo tenga sentido . Por eso Que Ningún Niño Se Quede Atrás establece como requisito que las escuelas busquen a las familias con regularidad. Y la ley hace que sea más fácil para los padres obtener información en una lengua que entienden.

Por consiguiente, las escuelas están comenzando a poner más de su parte para comunicarse con los padres. En Gainesville Elementary en Georgia, los maestros han ido de casa en casa para llegar a las familias inmigrantes hispanas. Incluso, ¡han realizado consultas entre padres y maestros en lavanderías!

Estoy enterada de que están trabajando en ese frente también. Con su apoyo, el Parent Institute for Quality Education (Instituto de los Padres para la Calidad en la Educación) en San Diego ha ayudado a centenares de familias de inmigrantes a ser más activos. Todas las familias deben contar con las mismas oportunidades.

Quisiera agradecer a Adam Chavarría por acompañarnos aquí. Es el director de la Iniciativa de la Casa Blanca para la Excelencia en la Educación de los Hispanoamericanos. El pasado mes, en Washington, ofrecimos una cumbre para plantear cómo podríamos ayudar a las familias hispanas a aprovechar la Ley Que Ningún Niño Se Quede Atrás. Y anunciamos que estamos creando un nuevo juego de materiales para ayudar a las familias hispanas a conocer sus opciones de acuerdo con esta ley.

Por ejemplo, cuando las escuelas no logran cumplir con sus responsabilidades, programas como la tutoría gratuita pueden ser la cuerda de salvamento gracias a la cual los estudiantes no se quedan atrás. Sé que muchos de ustedes ya dan tutoría a estudiantes en sus comunidades. Y aliento a más de ustedes a ser proveedores de servicios educativos suplementarios conforme a Que Ningún Niño Se Quede Atrás. Debemos aumentar el número de programas que responden a las necesidades de los estudiantes hispanos.

Todavía hay campo para mejorar. No es ninguna casualidad que los estudiantes de nueve y trece años han hecho los mayores adelantos de acuerdo al Informe Nacional sobre el Desempeño de las Escuelas, y los puntajes para los estudiantes de 17 años han quedado bastante estancados. La primera ronda de reformas de Que Ningún Niño Se Quede Atrás estuvo centrada en los alumnos más jóvenes y la lectura. Ahora debemos extender a nuestras escuelas secundarias los beneficios de los rigurosos criterios así como la responsabilidad de los resultados.

Esto es particularmente importante para la comunidad hispana. Como ya lo sabrán, la tasa de deserción entre estudiantes hispanos es casi cuatro veces más alta que entre los estudiantes blancos. Esto, simplemente, no es aceptable. Es motivo de alegría para mí que los gobernadores del país se hayan unido conmigo para reclamar nuevas maneras de calcular las tasas de graduación. Debemos abordar juntos el problema de la deserción escolar. Hemos visto lo que sucede cuando exigimos más a los niños y ahora debemos introducir esa misma actitud positiva en nuestras escuelas secundarias.

Gracias por haberme invitado hoy. Ustedes pueden ser una poderosa voz unida a favor de nuestros hijos y la reforma. Ustedes tienen la capacidad de llegar a millones de familias hispanas a través de sus más de 300 afiliadas y miles de socios. Ustedes pueden efectuar un verdadero cambio.

Pienso en la historia de la familia Méndez de California. Cuando sus hijos fueron rechazados de una escuela pública de California de estudiantado principalmente blanco en 1944, no aceptaron una negativa como respuesta. La familia entabló una demanda y resultó victoriosa. Como ya lo saben ustedes, su causa ayudó a preparar el terreno para el caso Brown v. Board of Education.

Que Ningún Niño Se Quede Atrás es el próximo paso en la lucha por la igualdad de oportunidad. Por primera vez en la historia, estamos empeñándonos en dar a todos los niños y jóvenes una educación de calidad. Tenemos un informe nacional sobre el desempeño de las escuelas que es motivo de orgullo. Y juntos, nos encargaremos de que sea así por muchos años más.

Gracias.


 
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Last Modified: 02/05/2009